Búsqueda personalizada
Mostrando entradas con la etiqueta mis lucubraciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mis lucubraciones. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de julio de 2009

una historia del tiempo III


Erase una vez, hace más de más de 4500 millones de años, una gigantesca nube de gas y polvo colapsó en su centro para formar el Sol, los planetas, los asteroides, los cometas, la Tierra y todo el sistema solar.

Erase una vez, hace 4500 millones años, había una nube de polvo y el gas, que orbitaba en torno al futuro Sol, los átomos y pequeñas moléculas, cargados por el rozamiento entre ellos (haciendo saltar electrones), llevaban muchos millones de años atrayéndose (por las fuerzas electrostáticas así generadas) y agrupándose poco a poco en racimos cada vez más grandes, cuando se hubieron agrupado en pedazos de materia de alrededor de 1km de diámetro, en las cercanías del futuro Sol (los elementos más metálicos y rocosos), la gravedad hizo que estos pedazos comenzaran a actuar como aspiradoras gigantes, moviéndose en torno al Sol, fueron absorbiendo material del disco de polvo y gas, hasta que no quedó nada que consumir. Dicen que durante este proceso, que duró unos 3 millones de años, se formaron alrededor de 20 planetas interiores, mientras en los planetas exteriores (que necesitaron acumular mucha más materia, para que la gravedad comenzase a actuar), la carrera por ver que pedazo de materia crecía más, hizo que Neptuno creciera hasta ser ligeramente más pequeño que Jupiter, y tuvimos suerte con ello pues de otro modo la gravedad de dos Jupiter hubiese arrastrado a los planetas interiores. Cuentan que durante los 30 millones de años siguientes las colisiones entre los diferentes cuerpos del sistema solar fueron frecuentes, hasta reducir el número de planetas y cuerpos, orbitando en torno al Sol.


El futuro planeta llamado Tierra, un superviviente de la aniquilación de la veintena de planetas, orbitaba en torno al futuro Sol, a una temperatura de unos 4700 grados, calentado por las colisiones con otros cuerpos, los materiales de la futura Tierra se fundieron, los materiales más pesados, como el hierro, se hundieron hasta llegar al centro de la esta, mientras que los materiales más ligeros y los gases quedaron en la superficie y formaron la atmosfera, respectivamente. El núcleo de hierro fundido de la tierra al girar sobre sí mismo (debido a las corrientes eléctricas en el metal fundido) generó el campo magnético, que dura hasta hoy. Al formarse el Sol y comenzar la fusión en su núcleo, un enorme huracán con billones de partículas cargadas, procedentes del viento solar, se precipitaron sobre la futura Tierra a una velocidad de más de 1 millón 600000 km/h, por suerte el recientemente formado campo magnético de la futura Tierra hizo de escudo, como lo hace hoy en día, protegiendo así la débil primera atmósfera. Por entonces, Marte, vecino de la futura Tierra, de 1/3 del tamaño de esta, también tenía un campo magnético, que con el tiempo ha perdido, piensan que al solidificarse el núcleo, permitiendo así que los vientos solares erosionasen la atmosfera y la superficie, convirtiéndolo en una tierra yerma.

Dicen que hace unos 4460 millones de años ocurrió el mayor cataclismo que ha vivido nunca la Tierra, un planeta llamado Tea, de un tamaño de al menos la mitad de la Tierra (6500 km de diámetro), se precipitó sobre la futura Tierra, a una velocidad de unos 43200 km/h, llenó completamente el cielo de la futura Tierra para finalmente colisionar con esta oblicuamente, formando un ángulo de unos 45grados. El impacto fue cegador, se fundió la totalidad de la primitiva Tierra, gran parte de los materiales rocosos se vaporizaron y una gran cantidad de materiales y escombros procedentes de los dos planetas saltaron al espacio para posteriormente formar un anillo entorno a la joven Tierra. El terreno de la joven Tierra permaneció fundido durante miles de años, más tarde un fragmento de los desechos tuvo suficiente tamaño como para que la gravedad hiciera que fuera absorbiendo todas las rocas y el polvo del anillo y este material fue lo que formó la Luna, que en un principio estaba 15 veces más cerca que hoy, la Luna llena, entonces, debió ser sobrecogedora.

Creen que fue la colisión con Tea, lo que provoco el desplazamiento de la Tierra sobre su eje, haciendo que esta oscile al modo de una peonza antes de pararse (con una inclinación de 23,5º), es esto lo que provoca las estaciones en la Tierra (que no las hay en otros planetas como Mercurio), si no fuera así, en todas las partes de la Tierra habría 12 horas de luz y 12 de oscuridad, los polos quedarían sepultados en un crepúsculo helador y el ecuador se cocería en el incesante calor. Y además dicen, que gracias a la Luna, esta inclinación de la Tierra sobre su eje, se mantiene y se mantiene estable, si no existiera la Luna la inclinación de la Tierra podría oscilar caóticamente entre 0º y 90º, provocando cambios bruscos en la distribución de la luz solar y desestabilizando el clima y los periodos de tiempo sobre la Tierra, volviéndolos extremos y caóticos (Marte, por ejemplo, no tiene tanta suerte y su inclinación sobre su eje varía más que en la Tierra).

Cuentan que durante la formación de la Tierra y la luna, la parte más interna del sistema solar estaba muy seca, las primeras reservas de agua estaban a 257 millones de km de distancia, en la parte externa del cinturón de asteroides, lejos del calor del sol las moléculas de agua se congelaron en los meteoritos, compuestos de materiales porosos y arcillosos, y en los planetas externos, si en la Tierra primitiva había agua, dicen, que esta sería muy escasa.

Pero, hace unos 3900 millones de años, ocurrió el cataclismo Lunar; Jupiter y Saturno se atraían cada vez que sus órbitas se acercaban, en general estas fuerzas se anulaban, pero en un momento, hace 3900 millones de años, cuando Jupiter giraba alrededor del Sol al doble de la velocidad de Saturno, se produjo la resonancia de dos frente a uno entre ellos, se empezaron a mover lateralmente y a agitarse, las fuerzas gravitatorias de los dos planetas, en lugar de anularse, tomaron la misma dirección provocando que sus órbitas crecieran hasta donde se encuentran hoy, esto produjo un desequilibrio en todo el sistema solar, haciendo que Urano y Neptuno se volvieran locos, sus órbitas comenzaron a cruzarse, la fuerza de la gravedad los atraía y de pronto uno acaba en el exterior, mientras el otro se veía arrastrado al interior, incluso llegando a girar en torno a Jupiter y Saturno, este desequilibrio afecto sobre todo a los asteroides que cambiaron sus órbitas, miles de ellos fueron desplazados al exterior mientras otros miles eran lanzados hacia el Sol. Hace 3900 millones de años, más de 40000 asteroides, de la parte externa del sistema Solar, se precipitaron sobre la Tierra y la Luna (formando los cráteres de la Luna), y dicen que fue así como llego el agua a la Tierra, ya que estos asteroides, calculan, que tenían más de un 20% de agua (hoy en día hay 1232 millones de trillones de litros de agua, lo que supone que, durante el bombardeo, 6160 millones de trillones de material, procedente de meteoritos, alcanzaron la Tierra).

Durante los siguientes miles de millones de años, cuentan que la calma y el equilibrio actual fue llegando al sistema Solar, los planetas, como la Tierra iban poco a poco enfriándose, la Luna, mucho más cercana que ahora, provocaba, por su gravedad, mareas mucho mayores que las actuales (de miles y miles de metros) que bañaban toda la joven Tierra, salpicada por las fuertes erupciones volcánicas, ayudando así al proceso de enfriamiento de la superficie terrestre, al tiempo que removían todos los océanos terrestres, mezclaban y arrastraban los diferentes elementos químicos y creaban un caldo primigenio especialmente adecuado para que se formen componentes químicos cada vez más complejos. Aseguran que en el pasado, hace más de 3000 millones de años, tras la colisión de Tea con la futura tierra, la Tierra rotaba sobre si misma 4 veces más rápido, tanto que un día duraba solo 6 horas, y esta alta velocidad de rotación provocaba vientos y torbellinos de más de 1600 km/h, el clima de la Tierra venia descrito por vientos huracanados constantes, fortísimas tormentas constantes y olas de más de 3km de altura, pero el efecto de la Luna (que rotaba más despacio, alrededor de la Tierra), fue poco a poco frenando la velocidad de rotación de la Tierra, hasta que el clima se apaciguo, facilitando que formas de vida más complejas pudieran poblar el planeta.

Hace más de 3500 millones de años, cuentan que los gases de la atmosfera de la Tierra eran principalmente nitrógeno, dióxido de carbono y metano, con mares ricos en hierro de color verde, lo que daba al cielo de la joven Tierra un tono rojizo. Hace 3500 millones de años los primeros organismos vivos fotosintéticos, las algas que crean los estromatolitos, aparecieron en los océanos de la Tierra y sus bacterias comenzaron a transformar el dióxido de carbono en oxigeno, aprovechando la luz solar, una gran Luna, cercana a la Tierra, reflejando la luz solar permitió que la fotosíntesis se produjera también durante la noche.

Durante los 1000 millones de años siguientes, el oxígeno producido por los estromatolitos, hizo que el hierro de los océanos de la primitiva Tierra se oxidara, formando las formaciones de hierro en banda y haciendo que los océanos se tornaran rojizos, el óxido iba precipitándose al fondo de los océanos, convirtiéndose allí en roca. Hace 2500 millones de años, una vez se hubo oxidado todo el hierro presente en los océanos, el oxígeno comenzó a saltar a la atmosfera de la Tierra, volviendo el cielo cada vez más azul. Hace 500 millones de años, el nivel de oxigeno en la atmosfera era similar al actual.

Hace 2500 millones de años estaba surgiendo el planeta azul, nuestro hogar.

  • una historia del tiempo IV.
  • una historia del tiempo II.
  • una historia del tiempo I.
  • una historia del tiempo V.
  • Seguir leyendo...

    domingo, 19 de julio de 2009

    una historia del tiempo II


    Erase una vez, en una de los 100000 millones de galaxias que habitaban un espacio de más de 80000 billones de años luz, que vivía una estrella gigante (de unos 15 millones de km de diámetro), rodeada por 200000 millones de estrellas que habitaban esa misma galaxia, orbitando todas en torno a un superagujero negro en el centro de esta.

    Vivía esta estrella, al modo que lo hacen todas las estrellas, fusionando hidrógeno en helio en su núcleo, emitiendo una luz amarillenta y calentándose cada vez más. Llegó un día en que se acabo todo el hidrógeno de su núcleo, con lo cual comenzó a fusionar el helio, transformándolo en carbono, la estrella se volvió rojiza y creció de tamaño. La estrella continuó creciendo calentándose, principalmente en el núcleo donde sucesivamente se agotó el helio y fusionó el carbono, se agotó el carbono y fusionó el magnesio, luego le llego el turno al neón, etc. Poco a poco en la estrella se iban formando capas, con hidrógeno y helio en la superficie, carbono, debajo de estos, magnesio un poco más abajo, hasta llegar a un núcleo de silicio. Cuando el núcleo de la estrella alcanzó los 3000 millones de grados la estrella llegaba ya a su senectud, en su corazón comenzaba a aparecer ya el hierro, y esto sería su fin, pues cuando el silicio de su núcleo se hubo transformado en hierro y este hubo alcanzado la suficiente presión y temperatura, algunos átomos de hierro se rompieron en mil pedazos, separándose los neutrones de los protones y haciendo a la estrella colapsar sobre sí misma y explotar en mil pedazos.


    Cuentan que fue una explosión potentísima y grandiosa, nuestra estrella se había transformado, por un corto periodo, en una supernova bellísima, que pudo verse desde todo el espacio durante varios días, mostrando todo su esplendor y todo su poder, en esos días liberó más energía que toda la que había liberado en los cientos de millones de años desde su nacimiento hasta entonces, brillando más que una galaxia entera. Pero, tras su esplendor como supernova, quedo reducida a una densa y brillante esfera de neutrones , de tan solo 20km de diámetro aunque con una densidad de 1millón de toneladas por centímetro cúbico, que giraba frenéticamente, sobre sí misma, más de 100 veces por segundo. Nuestra estrella se transformó en un pulsar o estrella de neutrones.


    Dicen además, que, en la explosión, muchos de los elementos de las capas superficiales comenzaron a fusionarse formando todos los elementos más pesados que el hierro, hasta completar 88. Todas las capas de la estrella salieron disparadas formando una enorme nube de partículas y llegando a una nebulosa cercana. Y fue el frenesí de la luz pulsante de la estrella, que provocó un gran viento en torno que apartó rápidamente la nube de materiales que la envolvía.


    Fue en esos días que las ondas de choque de nuestra supernova, que alcanzaron a todo lo que se encontraba a 20 años luz a la redonda, llegaron también, junto con la nube de materiales, a la nebulosa cercana, haciendo que los gases y materiales chocasen y se comprimiesen.

    Durante los siguientes años, la onda expansiva recorría la nebulosa, haciendo que el gas rotara sobre sí mismo y se comprimiera, formando espirales. Una parte de los materiales procedentes de la supernova comenzaron a girar en torno al centro de una de estas espirales, donde el gas hidrógeno se iba poco a poco comprimiendo y calentando por la fricción, al contraerse la espiral e ir apartándose del resto del gas de la nebulosa, esta iba girando cada vez más rápido, para conservar su momento angular, lo que producía a su vez una mayor fricción y compresión en los gases del centro, lo que a su vez hacía que la gravedad actuase cada vez más fuerte, sobre todo en el centro, provocando una contracción cada vez mayor, lo que hacía que girase más y más rápido, más y más fricción y más y más temperatura, hasta que se formó un trozo denso de materia en el centro que se calentaba más y más por la fricción y crecía, había nacido una protoestrella.


    Un día, hace 4500 millones de años, la protoestrella, que ya tenía 1millón de km de diámetro, alcanzó los 10 millones de grados y fue entonces cuando en su centro el hidrógeno se comenzó a fusionar para formar helio, emitiendo fotones y energía en el proceso, acababa de nacer la estrella llamada Sol. En la espiral de gas y polvo fino (parte procedente de la supernova) que orbitaba entorno al Sol, hacía ya tiempo que había comenzado el proceso de acreción, al friccionar los átomos del polvo y el gas entre sí se crearon cargas electrostáticas que fueron apelotonando los átomos entre sí, formando cúmulos y pedazos de materia cada vez más grandes, cuando los pedazos tuvieron un cierto tamaño (alrededor de 1km de diámetro), comenzó a actuar la gravedad, haciendo colisionar unos pedazos con otros y formando pequeños planetesimales que más tarde llegarían a ser planetas, estaba naciendo el sistema solar.

    La gravedad ejerce igual fuerza en todas las direcciones y su efecto es siempre el de atraer masa al centro de otra masa, es por esta propiedad que puede convertir a cualquier cuerpo en una esfera, cualquier cuerpo que supere los 480km de diámetro no puede presentar otra forma, por eso todos los planetas se aproximan a la forma esférica.

    Cuentan que todos los planetas que hoy orbitan en torno al Sol, proceden del mismo disco de gas y polvo que giraba en torno a la joven protoestrella, cuando el centro del disco, colapsó para formar el futuro Sol, el resto de la materia se fue alejando y al alejarse, la materia, se fue enfriando, dado que los diversos tipos de materia se condensan a diferentes temperaturas, en el sistema solar interno, donde la temperatura era de varios cientos de grados, se condensaron los elementos metálicos, dando origen a planetas metálicos, como mercurio, 50 millones de km más hacia el exterior, la temperatura era 500grados más baja, a esa temperatura se condensan materiales más rocosos y como consecuencia se formaron los planetas rocosos, por fin 450 millones de km más hacia afuera la temperatura era lo suficientemente baja (menos de 37grados) para que se condensaran y helaran los gases y allí se formaron los planetas gaseosos y helados.

    Dicen que en el sistema solar primigenio no había mucha cantidad de roca y metal, constituían el 0,6% de toda la materia del disco, y los planetas internos no podían acumular elementos gaseosos porque hacía demasiado calor para que se condensaran, en cambio había billones de toneladas de gas y agua, lo que explica la diferencia de tamaño entre los planetas internos y los gigantes gaseosos.



    Seguir leyendo...

    una historia del tiempo I

    Cuentan que había una vez un punto, infinitamente pequeño que contenía el infinito, o al menos todo lo que vemos, lo que no vemos y lo que veremos.

    Y dicen que en un momento (que no es un momento, pues aún no existía el tiempo, en ningún lugar, pues aún no existía el espacio) hace 13700 millones de años, ese punto comenzó a vibrar y a expandirse, y se hizo la luz, el punto se transformó en un minúsculo alo de luz infinitamente incandescente, al tiempo que se expandía más y más a una velocidad vertiginosa, estaban naciendo el tiempo y el espacio, el espacio crecía y fluctuaba a una velocidad mayor que la de la luz. Una billonésima parte de un segundo después, el punto era del tamaño de nuestro sistema solar, pero aún no había nada, solo energía.

    Una minúscula fracción de segundo después el punto seguía su imparable expansión al tiempo que se enfriaba más y más y entonces de la energía que llenaba al punto surgió la primera materia, las primeras partículas, bosones (fotones, gluones, …), quarks (que más tarde formarían los primeros protones y neutrones), neutrinos y electrones (electrón, muón y tau, partículas, las dos últimas, iguales al electrón pero de mayor masa), junto con sus correspondientes antipartículas (antiquarks, antineutrinos y positrones), juntas vibrando y moviéndose frenéticamente y libremente, sin fricción, a una temperatura mayor de un billón de grados, formaban un líquido perfecto sin viscosidad llamado “plasma de partículas”, que no es sólido ni líquido ni gas (un cuarto estado de la materia, el primero en cronología).

    Y dicen que entonces comenzó la guerra, las partículas y las antipartículas comenzaron a aniquilarse entre sí, liberando grandes cantidades de energía, dicen que existía una pequeña porción más de materia que de antimateria y la materia que hoy vemos es el resultado de esa pequeña porción que sobrevivió a la aniquilación.

    Una millonésima parte de un segundo después el punto alcanzó un tamaño de 8 veces el del sistema solar, las partículas comenzaron a desacelerar su frenesí y durante los 3 minutos siguientes se produjo un gran enfriamiento. Dicen que los quarks comenzaron a agruparse de 3 en 3 con los gluones (partícula “mensajera” de la fuerza nuclear fuerte) hasta formar los primeros protones y neutrones, dicen que fue así como se formaron los primeros núcleos atómicos (de hidrógeno y helio) que flotaban sumergidos en una hiperactiva nube de electrones, los primeros fotones colisionaban con estos electrones al tratar de escapar, dando a nuestro punto un aspecto nebuloso con ligeros claro-oscuros que se formaban cuando algún fotón conseguía escapar a la nube.


    380000 años después, el punto, dicen que tenía el tamaño de la vía láctea (100 millones de años luz) y se enfrió desde millones de grados hasta unos pocos miles de grados, el frenético movimiento de los electrones se ralentizó y estos comenzaron a ser capturados por los núcleos atómicos (dando lugar a los primeros átomos de hidrógeno y después de helio), de pronto el punto opaco se tornó transparente se disipó la niebla y un destello de luz, procedente de todas partes, lo inundó todo, los fotones fueron por fin libres (dando lugar a la radiación de fondo de microondas que llega hasta nuestros días, son los primeros fotones que han ido decayendo hacia longitudes de onda muy cortas).

    Con el tiempo, cuentan que el punto continuó enfriándose, expandiéndose y al atenuarse y decaer los primeros fotones, se volvió opaco de nuevo, todo era una, cada vez más densa, nube compuesta de hidrógeno y helio.

    200 millones de años después, dicen que el punto tenía ya 60 billones de años luz, una temperatura de 221 grados bajo cero y era muy oscuro.


    Pero la nube que cubría todo no era completamente homogénea y los átomos de estas nubes se fueron poco a poco agrupando en nubes más pequeñas y más densas, atraídos por su gravedad; se formaron espacios entre las nubes, las nubes se condensaron en filamentos, como los hilos de una telaraña, los filamentos formaron grandes madejas y, al condensarse, aglutinarse y chocar las grandes madejas de gas, el gas se calentó hasta que se formaron las primeras estrellas, donde comenzó la fusión de los átomos de hidrógeno, liberando grandes cantidades de energía que a su vez hacían que estos se fusionaran en átomos más pesados, así se comenzaron a fusionar los átomos de hidrógeno en átomos de helio, estos en átomos de carbono, estos en átomos de magnesio, estos en átomos de neón y hasta que el silicio se fusionó para formar los primeros átomos de hierro.

    Cuentan que así aparecieron las primeras estrellas, todo era un inmenso castillo de fuegos artificiales, grandes destellos de luz surgían multiplicándose por todas partes, y así se hizo la luz por tercera vez en la historia del tiempo.


    500 millones de años después del punto primigenio, gigantescas estrellas (mucho mayores y más calientes que las supergigantes actuales), aún inestables, formaban las primeras galaxias. En sus núcleos, al modo de gigantescos reactores termonucleares, los átomos se fusionaban hasta formar los primeros elementos de la tabla periódica, hasta el hierro, pero el hierro es muy especial, los protones y neutrones dentro de su núcleo están tan fuertemente unidos entre sí que a pesar de las altísimas temperaturas en el núcleo de las estrellas, los núcleos de hierro no se pueden fusionar y siguen siendo hierro.

    Pero esta historia no acabó aquí, después de que las gigantescas estrellas acabasen su vida, su núcleo de hierro (a 4000 millones de grados), cuentan que estaba rodeado por sucesivas capas, cada una formada por átomos más ligeros mirando hacia afuera, al alcanzarse una temperatura y presión enormes en el núcleo, debido al peso de las capas (cada vez mayor) y a la energía liberada de la fusión de los átomos, los núcleos de hierro se desintegraron en protones y neutrones que colapsaron hacia el centro de la estrella, produciéndose una fuerte implosión que liberó la energía más grande y visible que se conoce hoy, dicen que así surgieron las primeras supernovas, las primeras explosiones de estrellas gigantes, y además, cuentan que es así como al pasar la onda expansiva, desde el núcleo a las sucesivas capas de la estrella, esa gran energía, hizo, y hace hoy día, que se formasen los elementos más pesados que el hierro (como el cromo, el zinc, el oro, el platino o el plomo), siendo estos elementos, al explotar la estrella, esparcidos por todos lados, hasta lo más recóndito del espacio.

    Cuentan que al morir las titánicas primeras estrellas, todos los elementos que conocemos, los átomos que forman todo lo que vemos, ya estaban formados.

    (Notas: [1] las estrellas supergigantes suelen acabar sus vidas, después de supernova, como estrellas de neutrones o pulsars, o en ocasiones como algo aún más denso, un agujero negro; es posible que las primeras estrellas supergigantes de los inicios del universo dieran lugar a los superagujeros negros alrededor de los que orbitan las galaxias. [2] el campo ultraprofundo del Hubble ha encontrado galaxias muy tempranas a 13000 millones de años, supuestamente 700 millones de años después del Bigbang, más allá llega un punto en el que aún no había estrellas y no se podrá ver nada.)


  • una historia del tiempo II.
  • una historia del tiempo III.
  • una historia del tiempo IV.
  • una historia del tiempo V.
  • Seguir leyendo...

    domingo, 25 de octubre de 1998

    el cosmos y el hombre actual

    Hace algún tiempo me tope con la siguiente cita de Bernard de Fontenelle en "una pluralidad de mundos":

     -“todos somos como el loco de Atenas, quien imaginaba que eran suyos todos los barcos que entraban en el puerto del Pireo; nuestra locura no es menos extravagante, pues creemos que todas las cosas en la naturaleza están diseñadas para nuestro uso, y todos, nos preguntamos qué propósito hay en esta prodigiosa compañía de estrellas fijas,  cuando un número mucho menor nos haría el mismo servicio, y entonces respondemos fríamente:-fueron hechas para agradar a nuestra vista.”-

     

    Lo primero que me vino a la mente, tras leer esta cita, fue la figura de un erudito del siglo XVI mirando al cielo y reflexionando sobre algún argumento metafísico y el sentido de los diferentes cuerpos celestiales en el cosmos. En un primer instante, la cita de Bernard de Fontenelle, me parecía quizás un poco alejada de un hombre de finales del siglo XX, pensaba en las circunstancias que han rodeado e influido en el pensamiento del hombre actual; especialmente el desarrollo del método científico, con los avances, descubrimientos y teorías que se derivan de él (desde la “ley de la gravitación universal” de Newton, “la evolución de las especies” de Darwin, etc… hasta “la mecánica cuántica” de principios del siglo XX, pasando por los recientes descubrimientos en astronomía (las supuestas “materia oscura” y “energía oscura” y su relación de mayor proporción con respecto a la materia, etc…), en física de partículas (“el modelo standart”, que resulta incompleto hoy día, “la simetría, y enigmática falta de proporcionalidad, entre materia y antimateria”, etc…), así como las nuevas teorías que se postulan (como “la teoría de cuerdas” con sus 11dimensiones, la supersimetría, etc…)), me parecía que todo ello ha ido paulatinamente desplazando al hombre (en concreto al hombre occidental) de su propio centro hasta dejar de considerarse a si mismo condición necesaria y suficiente para el cosmos, el hombre de hoy, me decía a mí mismo, ha perdido por completo el egocentrismo, algo infantil, que podían tener los hombres siglos atrás, y no podía menos que sentirme orgulloso por este “avance” en el pensamiento humano.

    Pero tras pararme un momento, comencé a reflexionar, y ¿es real esta pérdida del antropocentrismo que el hombre (especialmente el hombre occidental) se había fabricado, durante siglos?, y si es real, al menos en parte, ¿Dónde ha llevado al hombre? ¿Le ha hecho mejor, más feliz y equilibrado, o hemos cambiado una locura por otra?

     

    Hoy sabemos que hay unas 20 cifras, 20 constantes fundamentales de la naturaleza que confieren a nuestro universo las características y la física que conocemos, podríamos especular sobre posibles universos, haciendo variar algunas de las constantes que describen nuestro universo en función de las otras, y nos encontraríamos rápidamente ante la imposibilidad de que pudiéramos observar un universo muy distinto del que habitamos; esta idea la desarrolla Paul Davies en su libro "el universo desbocado":

     

    -"Una de las cuestiones más profundas acerca de la naturaleza del Universo en que vivimos es la de por qué es de la forma que es: por qué tienen las galaxias y las estrellas el tamaño que tienen, por qué hay noventa y dos elementos naturales, por qué el protón es 1836 veces más pesado que el electrón y no cualquier otro número , por qué la radiación térmica del big bang tiene actualmente un valor de tres grados, y no trescientos, etc…

                Las leyes de la física no determinan el valor de las cantidades físicas, ni el tamaño o el número de los objetos; tampoco determinan la organización del mundo. Aparentemente, estas características están impuestas por encima de las leyes de la física con unos valores que no parecen tener algún significado particular.

    Un intento de explicación del conjunto asombroso de las características y la disposición aparentemente arbitraria del mundo físico consiste en situar el Universo dentro del contexto de una cosmología cíclica, de forma que los valores reales que observamos y la disposición y la organización del Universo en nuestro ciclo particular es tratado como una selección hecha puramente al azar.

    Se supone que al inicio de cada ciclo el Universo emerge de la bola de fuego con un nuevo conjunto de valores fundamentales, y los números concretos que observamos ahora son justamente los que aparecieron esta vez.

    Sin embargo, es evidente que no podríamos observar valores muy distintos de los actuales, porque la existencia de vida en el Universo depende de esos números. Por ejemplo, si la fuerza eléctrica de atracción entre los electrones y los protones de un átomo fuera demasiado intensa, las órbitas electrónicas quedarían atrapadas dentro del núcleo en una disposición muy complicada y confusa, que impediría la formación de enlaces moleculares estables.

    Si la química resulta imposible, es difícil pensar cómo podría existir la vida. De forma parecida, si las fuerzas nucleares fueran sólo un poco más intensas, sería posible que dos protones se combinaran, a pesar de su repulsión eléctrica. Si fuera así, uno de ellos se convertiría rápidamente en un neutrón, emitiendo un positrón y un neutrino y dando lugar a un núcleo de deuterio. Esta transformación haría que la núcleo-síntesis del helio por combustión del hidrogeno fuera un trillón de veces más eficiente, con la consecuencia de que todo el hidrógeno del Universo se habría quemado en la bola de fuego primordial, sin que quedara nada para las estrellas. Sin estrellas estables quemando hidrógeno de modo estacionario durante miles de millones de años, es casi seguro que la vida sería imposible.

    A escala cósmica, la disposición global de la materia y la energía no puede ser arbitraria. Si, por ejemplo, el calor primordial fuera mucho mayor, no podría haber planetas con agua líquida porque esta radiación de fondo sería comparable al calor del Sol. En ausencia de agua libre, es dudoso que se hubiera llegado a formar la vida.

    Si la existencia de vida depende de que se cumplan determinadas condiciones naturales, no deberíamos esperar observar un Universo muy distinto del que habitamos; dicho en pocas palabras, el mundo en el que vivimos es aquel mundo en el que podemos vivir."-

     

    El caso es, que solo si admitimos que el ser humano no es condición necesaria para el universo, podemos admitir la existencia de otros universos muy diferentes del que habitamos e incluso que nuestro universo sea muy diferente en el futuro (por la variación de estas constantes fundamentales, al envejecer el universo, idea propuesta por Paul Dirac*). Efectivamente, esta es la postura, hoy día de gran parte de la comunidad científica (o de al menos de aquellos que hacen más ruido), como muchos de los físicos defensores de la teoría de cuerdas.

     

    Pero ¿Cómo afecta esta postura al hombre de hoy?; en mi opinión esta postura produce una seria crisis, de manera más o menos consciente, en el hombre actual, que lejos de acercarle a la comprensión de si mismo ve más lejana y embarrullada aún la respuesta a su eterna pregunta ¿qué es el hombre?, abocado a un frenesí científico lleno de incertidumbre (con conclusiones y certezas, en ocasiones más especulativas que reales) o bien a un frenesí en vivir la vida (un “carpe diem”) tratando de ignorar la pregunta, y así evitar la frustración de no saber dar una respuesta o no comprenderla.

     

    En los últimos siglos, el hombre a experimentado un vuelco en su posición con respecto al cosmos, ya que antes era el sujeto central del cosmos y toda la creación, pues todo en el universo había sido hecho para un único fin, el hombre, y este (el ser humano) a su vez resumía en sí mismo y daba sentido a todo lo creado; pero ahora pretenden decirnos que el hombre es solo un efecto colateral y pasajero del cosmos, puede que bonito y extraordinario, pero solo eso. Y algunos incluso pretenden convencernos que como tales (efectos colaterales y pasajeros) debemos vivir, pero algo en lo más profundo del hombre grita, un grito sordo, y se revela.

    "¡Conócete a ti mismo, oh estirpe divina vestida de humano!", Ficino.

    …

    * La edad actual del universo, dividida por el tiempo que tarda la luz en atravesar el radio de un protón, es una cifra cercana a 1040, casi igual a la proporción de las energías de la fuerza electromagnética y la fuerza gravitacional. Dirac consideró que era muy poco probable que la igualdad aproximada de estos dos números grandes fuese accidental, y dedujo que algún proceso físico debía estar funcionando para mantenerla. Como la primera cifra (la edad del universo) evidentemente cambia con el tiempo, Dirac propuso que también las "constantes fundamentales de la naturaleza" incluidas en la segunda cifra debían cambiar con el tiempo, para mantener la igualdad. 

     

    Seguir leyendo...
         vida
    Subir Bajar