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lunes, 25 de julio de 1994


(15 al 23/07/94, mi primera escuelita gen2 en Potes)









Santo Toribio de Liébana

El monasterio de Santo Toribio, situado tan solo a 3 km al suroeste de Potes, es un importante centro religioso y lugar de peregrinación de gran significación histórica. 

En el inicio de la “Reconquista” muchos cristianos huyeron de la invasión musulmana y buscaron refugio en los montes de Liébana. El monasterio jugó un papel importante en aquella época.

Fue bajo el reinado de Alfonso I, yerno de Don Pelayo, cuando se construyó el monasterio en aquel entonces llamado San Martín de Turieno, el nombre actual tiene su origen en el beato de Liébana abad de este monasterio, que gozó de gran popularidad al escribir los trascendentales “Comentarios al Apocalipsis”. 

A finales del siglo XII ya se le conoce como el monasterio de Santo Toribio de Liébana. En el siglo XVI, el papa Julio II, establece el Jubileo los años que el día de Santo Toribio cayera en domingo.

El monasterio también es conocido por albergar el “Lignum Crucis”, admitido por la iglesia como el mayor fragmento que se conserva en la actualidad de la cruz de Jesucristo, que fue traído de tierra santa por en el siglo V por el obispo de Astorga, y posteriormente fue trasladada a estas tierras lebaniegas con motivo de protegerla de la invasión musulmana. 


Junto a Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela y Caravaca de la Cruz, es uno de los lugares santos del cristianismo.

No lejos del monasterio se encuentra también la iglesia mozárabe Santa Maria de Lebeña, máximo exponente del mozárabe cántabro.

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viernes, 17 de septiembre de 1993

Rosquillas fritas


Ingredientes:

4 huevos

2 vasos de zumo de naranja

1 limón

1 vaso de aceite de oliva

1 copa de anís

1’5 vasos de azúcar

4 papelitos de cada color (8 en total) para hacer bebida carbonatada

1kg de harina (mejor si es harina especial para repostería)

 

Preparación:

1.     Se separan las claras de las yemas de los huevos.

2.    Se baten las claras (no es necesario a punto de nieve).

3.    Se añaden las yemas.

4.    Se raya la cascara del limón.

5.     Se exprime el limón y se añade al un bol con todo lo anterior.

6.     Se añaden los dos vasos de zumo de naranja.

7.     Se añade el vaso de aceite, la copa de anís y el vaso y ½ de azúcar.

8.      Se añaden los papeles para hacer soda.

9.      Se mezcla todo y se va añadiendo la harina poco a poco, sin dejar de mezclar.

10.  Se trata de que no se hagan grumos al añadir la harina.

11.  Se tapa y se deja reposar al menos 1 hora en el bol.

12.   Se pone una sartén de 15cm de profundidad a calentar con 10cm de aceite.

13.  Hasta que él aceite esté muy caliente (empiece a humear).

14. Se baja a fuego medio.

15. Se prepara un plato con azúcar molida.

16.  Se va echando la masa en la sartén ayudados de una maquina o un molde para hacer rosquillas.

17.  Con un tenedor nos ayudamos para darle forma a las rosquillas y darles la vuelta.

18.  Sacamos las rosquillas, las dejamos en un papel absorbente para desgrasarlas.

19. A continuación sin dejarlas enfriar las rebozamos en la azúcar molida.

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jueves, 5 de agosto de 1993

"nada es pequeño de lo que es hecho por amor"
(26/07 al 07/08/93, escuelita gen3 en Loppiano)
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lunes, 30 de noviembre de 1992

Séneca - noviembre 1992

"Uno deja de ser niño, cuando deja de saltar por encima de su sombra".

Séneca

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Annabel Lee - Edgar Allan Poe

Hace muchos, muchos años, en un reino junto al mar,

Habitaba una doncella cuyo nombre os he de dar,

Y el nombre que daros puedo es el de Annabel Lee,

quien vivía para amarme y ser amada por mí.

 

Yo era un niño y era ella una niña junto al mar,

En el reino prodigioso que os acabo de evocar.

Más nuestro amor fue tan grande cual jamás yo presentí,

Más que el amor compartí con mi bella Annabel Lee,

Y los nobles de su estirpe de abolengo señorial

Los ángeles en el cielo envidiaban tal amor,

Los alados serafines nos miraban con rencor.

 

Aquel fue el solo motivo, ¡hace tanto tiempo ya!,

por el cual, de los confines del océano y más allá,

Un gélido viento vino de una nube y yo sentí

Congelarse entre mis brazos a mi bella Annabel Lee.

 

La llevaron de mi lado en solemne funeral.

A encerrarla la llevaron por la orilla de la mar

A un sepulcro en ese reino que se alza junto al mar,

Los arcángeles que no eran tan felices cual los dos,

Con envidia nos miraban desde el reino que es de Dios.

 

Ese fue el solo motivo, bien lo podéis preguntar,

Pues lo saben los hidalgos de aquel reino junto al mar,

Por el cual un viento vino de una nube carmesí

Congelando una noche a mi bella Annabel Lee.

 

Nuestro amor era tan grande y aún más firme en su candor

Que aquel de nuestros mayores, más sabios en el amor.

Ni los ángeles que moran en su cielo tutelar,

Ni los demonios que habitan negros abismos del mar

Podrán apartarme nunca del alma que mora en mí, Espíritu luminoso de mi hermosa Annabel Lee.

 

Pues los astros no se elevan sin traerme la mirada

Celestial que, yo adivino, son los ojos de mi amada.

Y la luna vaporosa jamás brilla baladí

Pues su fulgor es ensueño de mi bella Annabel Lee.

 

Yazgo al lado de mi amada, mi novia bien amada,

Mientras retumba en la playa la nocturna marejada,

Yazgo en su tumba labrada cerca del mar rumoroso,

En su sepulcro a la orilla del océano proceloso.

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     vida
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