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martes, 14 de abril de 2009


"Mira yo soy un alma que pasa por este mundo.
He visto muchas cosas bellas y buenas,
y sólo éstas me han atraído siempre.
Un día, que no puedo precisar, vi una luz.
Me pareció más bella que las demás cosas bellas y la seguí.
Me di cuenta de que era la Verdad".


Chiara Lubich
(de una carta en los años cuarenta)
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sábado, 11 de abril de 2009

CH abril 2009

Conexión CH

Rocca di Papa, 11 de Abril del 2009

Para que se iluminen muchas luces en el “castillo exterior”[1]

(…)

Si penetramos bien en el Evangelio, si escrutamos hasta el fondo la voluntad de Dios, veremos que una palabra emerge potente y capaz de iluminar todas las demás: hay que amar.

Amar: es la actitud típica de los cristianos.

Pero no sólo amar con una caridad que es sinónimo de limosna y de beneficencia. Sino amar como amaba Jesús, que se “hizo uno” con todos, después de haberse hecho hombre como nosotros.

“Hacerse uno”: esto es el amor.

“Hacerse uno” con todos los que vemos durante el día. Hoy, entre nosotros.

“Hacerse uno” hasta que la persona amada así, comprenda el amor y quiera también amar.

Y nace así el amor recíproco, el distintivo válido todavía hoy, como en los tiempos de los primeros seguidores de Cristo, de los cristianos.

Amor recíproco que es el mandamiento por excelencia de Jesús, la vida de la Santísima Trinidad trasladada a la tierra.

Amor recíproco perfecto, radical porque pone en práctica aquel “como” yo he amado, que indica la medida. Y la medida es Jesús en su abandono, que donó todo de Sí por nosotros, hasta - de algún modo - su unión con Dios.

Amor recíproco que, si es vivido así, realiza la unidad y genera a Jesús en medio de los hombres (...)

Jesús es la relación de los hombres entre ellos: Jesús, solamente Jesús, nada menos que Jesús y nada más, porque no existe nada más grande que Él.

Jesús, precisamente Jesús, aquel Jesús que pasaba por Palestina haciendo el bien, aquel Jesús que hoy, como ayer, puede desencadenar la más potente revolución e instaurar la civilización del amor.

Esta relación con Jesús en medio la debemos mantener siempre renovada en nuestras comunidades, y enseñarla a muchos para que se iluminen muchas luces del ‘castillo exterior’ que debemos edificar en la Iglesia.

Chiara



[1] Castelgandolfo, 14 de abril de 1996, Chiara en la Jornada del 25° del Movimiento de las religiosas: "Abrazar los nuevos horizontes"

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miércoles, 8 de abril de 2009

1725. Bradley descubre la aberración de la luz


Retrato de James Bradley. | Wikimedia Commons

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Retrato de James Bradley. | Wikimedia Commons

  • Con motivo del Año Internacional de la Astronomía, Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional, nos invita a un recorrido por los hitos cruciales de estos cuatro siglos de historia del telescopio.
A principios del XVIII todavía no se sabía a qué distancia se encontraban las estrellas, pero dado que se admitía que la Tierra orbitaba en torno al Sol, ya parecía posible medir el movimiento paraláctico de las mismas, lo que permitiría medir sus distancias. Tratando de medir ese movimiento, el astrónomo británico James Bradley descubrió el fenómeno de la aberración de la luz, con lo que confirmó inequívocamente el movimiento de traslación de la Tierra y estimó la velocidad de la luz. Bradley también descubrió y midió la nutación o cabeceo de los polos terrestres. Una vez identificados estos efectos, se estaba preparado para medir el pequeño movimiento paraláctico de las estrellas, un efecto menor que el de la aberración. Pero aún habría que esperar más de un siglo a que Friedrich Bessel (1784-1846) midiese -en 1838- la primera paralaje hacia la estrella 61 Cygni, lo que proporcionaría una primera idea de la inmensidad de la Galaxia.

Minucioso observador

James Bradley, junto con Halley y Herschel, es uno de los tres mayores astrónomos del XVIII. Bradley nació en una pequeña aldea en el condado de Gloucester (Reino Unido), estudió en Oxford y se ordenó sacerdote en 1719. Pudo compatibilizar sus obligaciones eclesiásticas con la ayuda a las observaciones astronómicas de su tío, el astrónomo y también sacerdote James Pound, quién le presentó a Halley. En 1718, Bradley fue elegido miembro de la Royal Society y en 1721 comenzó a ejercer como catedrático de astronomía en Oxford. Empezó entonces a colaborar con Samuel Molyneux en unas medidas de la elevación de estrellas a su paso por el meridiano que acabarían conduciendo en 1725 al descubrimiento de la aberración de la luz (descubrimiento publicado en 1728). En 1741, Bradley sucedió a Halley como Astrónomo Real de la Royal Society y director de Greenwich, donde renovó la instrumentación del observatorio. En 1748, tras casi 20 años de cuidadosas observaciones, dio a conocer su segundo descubrimiento de importancia capital: la nutación del eje de rotación de la Tierra, lo que constituyó una nueva ratificación de la teoría de Newton. Bradley, que llevó una vida tranquila alejada de todo tipo de conflictos y polémicas, murió tras una larga enfermedad en 1762.

¿A qué distancia están las estrellas?

Después de un siglo utilizando telescopios de manera sistemática, casi todos los descubrimientos realizados con ese instrumento se referían al Sistema Solar y no se tenía la menor idea de la distancias de las estrellas. ¿Cómo medir esas distancias? Pues bien, según la Tierra describe su órbita en torno al Sol, es de esperar que las estrellas cercanas se observen describiendo una pequeña elipse en el cielo. Cuanto más cercana sea la estrella mayor será ese movimiento paraláctico ofreciendo así la oportunidad de medir su distancia.

Como en la animación aquí adjunta, cuando el punto de vista cambia de un extremo a otro, los objetos más cercanos parecen moverse más y más rápidamente que los lejanos. En ese movimiento aparente se basa el método de la paralaje para medir la distancia de las estrellas que fue primero propuesto por Galileo.

El astrónomo irlandés Samuel Molyneux (1689-1728) se aplicó a medidas de paralaje eligiendo una estrella que, para evitar los efectos de la refracción atmosférica, culminaba cerca del cénit: Gamma Draconis. Bradley trabajaba con Molyneux y cuando otras ocupaciones hicieron que este último abandonase las medidas, Bradley continuó solo midiendo con gran minuciosidad y tesón. Así observó unos pequeños movimientos regulares en la estrella, una oscilación con un diámetro de unos 40 segundos de arco. Era muy similar a un movimiento de paralaje… pero se trataba de un fenómeno diferente. En efecto, para una paralaje se espera la posición más meridional de la estrella en diciembre, mientras que Bradley detectó esa posición en marzo.

[foto de la noticia]

Aberración de la luz

Supongamos que estoy parado bajo la lluvia y que no hay viento. Para no mojarme basta con mantener el paraguas sobre la cabeza con el bastón vertical. Pero si me pongo a correr, y mantengo el paraguas en la vertical, habrá muchas gotas de agua que me alcanzarán por delante. Para evitar mojarme tengo que inclinar el paraguas en la dirección de mi movimiento. Cuanto más rápido corra (o más lenta caiga la lluvia), más tengo que inclinar el paraguas. El ángulo de inclinación en que he de poner el paraguas para no mojarme depende de la razón de mi velocidad a la de la lluvia.

De manera completamente análoga, como la Tierra se mueve y la luz también (como la lluvia en el ejemplo), para observar una estrella en la vertical, he de inclinar un poco mi telescopio en la dirección del movimiento de la Tierra. Esa inclinación, que es precisa para que el rayo de luz que entra por la apertura del telescopio alcance su fondo, se denomina «aberración de la luz», un efecto «pequeño», pues la velocidad de la luz es mucho mayor que la de la Tierra.

Con sus cuidadosas medidas, Bradley determinó la velocidad de la luz en 283.000 kilómetros por segundo (km/s), un valor 5% menor que el real, pero mucho más preciso que el determinado en 1676 por Roemer observando los satélites de Júpiter. Además, las observaciones de Bradley constituyeron una prueba obvia del movimiento de la Tierra en torno al Sol.

Los telescopios que utilizó Bradley no eran suficientemente precisos como para medir la paralaje de las estrellas más cercanas. Pero una vez identificado el efecto de la aberración, este efecto podía ser substraído de las observaciones para identificar el efecto más fino de la paralaje. Habría que esperar más de un siglo, hasta 1838, para que utilizando un telescopio mucho más perfeccionado que los utilizados por Bradley, Friedrich Bessel (1784-1846) midiese la primera paralaje hacia la estrella 61 Cygni. Esa medida proporcionaría una primera idea de las enormes distancias que median entre las estrellas y de las dimensiones inmensas de la Galaxia.

Curiosidades...

* Para las medidas de Gamma Draconis, Molyneux utilizó un telescopio de 7,3 metros de longitud dispuesto de forma fija (tan estable como era posible) en el hueco de la chimenea de su casa.

Rotación (R), precesión (P) y nutación (N) de la Tierra | Wikimedia Commons

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Rotación (R), precesión (P) y nutación (N) de la Tierra | Wikimedia Commons

* A Bradley le vino la inspiración para explicar el fenómeno de la aberración de la luz cuando se paseaba en barco por el Támesis. Observó que el gallardete en el mástil cambiaba de dirección no sólo de acuerdo con la dirección del viento, sino de acuerdo con el movimiento relativo del barco y el viento.

* El astrónomo Arago relató una anécdota muy reveladora del carácter de Bradley. En una visita al observatorio de Greenwich, la reina de Inglaterra manifestó su intención de aumentar el escaso sueldo del director. Bradley le dijo «Señora, no deis curso a vuestro proyecto; el día en que el cargo de director tuviera algún valor, ya no serían los astrónomos quienes lo ocuparían

* En 1727, Bradley observó un movimiento oscilatorio un tanto errático en las estrellas. Esto se explicaba bien si el eje de la Tierra estuviese sufriendo un movimiento de «cabeceo» periódico, denominado nutación. La nutación tiene un periodo de 18,6 años. Bradley acumuló observaciones muy rigurosas durante unos 20 años, más de un periodo completo, y no publicó su descubrimiento hasta 1748. La nutación es el resultado de la interacción gravitacional de la Luna con la Tierra que no es esférica, sino que tiene un abultamiento ecuatorial.

* La combinación de la inclinación del eje de la Tierra respecto de la eclíptica con su abultamiento ecuatorial hace que el Sol ocasione sobre la Tierra un movimiento de precesión. La precesión, que consiste en que el eje de la Tierra describe un círculo completo en torno al eje de la eclíptica en 25.780 años, había sido descubierta por Hiparco en el siglo II a. C.

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martes, 31 de marzo de 2009

la pitonisa de Endor (vivir el momento presente)

La pitonisa de Endor

Autor: Mons. José Ignacio Munilla Aguirre

          Supongo que el título elegido para este artículo puede resultar extraño para algunos lectores. La pitonisa de Endor es un personaje bíblico, que aparece en el capítulo 28 del Primer Libro de Samuel. La historia bíblica narra que el rey Saúl, aterrado ante la inminencia del ataque del ejército filisteo, y no sabiendo qué hacer, recurrió furtivamente a consultar a una adivina, la pitonisa de Endor, a pesar de que, anteriormente, él mismo había ordenado expulsar del país a todos los nigromantes y videntes. La desconfianza, y aquel silencio de Dios que le resultaba insufrible, hicieron que el rey Saúl cayera en la tentación de acudir al método de adivinación que él mismo había reprobado para sus súbditos. Es un pasaje bíblico de un gran dramatismo que, acaso, tiene más actualidad de la que cabe suponer (1Samuel 28). 

            De horóscopos, tarots y mediums 

            No estamos ante un hecho menor… Baste comprobar que muchos medios de comunicación, ante la disminución de la publicidad comercial, están recurriendo al negocio esotérico para salvar sus maltrechos balances. A diferencia de lo que ocurre en otros ámbitos de la economía, los momentos de crisis son la ocasión propicia para que algunos hagan fortuna, explotando los miedos, supersticiones, angustias y ansiedades de los que sufren.

            He aquí uno de los contrastes más llamativos de esta cultura occidental, que tanto alardea de no aceptar más dogma que las ciencias experimentales. Estamos ante uno de esos fenómenos inconfesables, que tienen mayor incidencia que la que estamos dispuestos a declarar en público. La ideología laicista y positivista se siente incómoda a la hora de reconocer esta paradoja: vivimos en una sociedad materialista, que hace alarde de su increencia, pero que, sin embargo, termina construyendo su peculiar “espiritualidad” a base de recetas esotéricas.

            El esoterismo y el ateísmo son dos cosmovisiones con muchos vasos comunicantes. En el fondo y en la práctica, la superstición es tan contraria a la fe, como lo es el ateísmo. Queda patente que la “credulidad” y la “increencia”, lejos de ser dos fenómenos opuestos e incompatibles, son dos ramas de un mismo tronco: la desconfianza en Dios.

            El hombre moderno recurre al intento de adivinación del futuro, para liberarse de sus incertidumbres y aplacar sus miedos. Estamos ante una nueva edición del mismo pecado de desconfianza de Saúl. El auténtico antídoto contra esta tentación lo hemos recibido de Jesucristo: “La actitud cristiana justa consiste en entregarse con confianza en las manos de la providencia en lo que se refiere al futuro y en abandonar toda curiosidad malsana al respecto” (Catecismo de la Iglesia Católica 2115).

            El consejo que la tradición cristiana atribuye a San Ignacio es muy significativo: “Haz las cosas como si sólo dependiesen de ti, y luego espera y confía como si sólo dependiesen de Dios”. 

            De rumores, filtraciones y cotilleos… 

            Aunque se trata de un “género inferior”, los rumores, filtraciones y cotilleos pertenecen a la misma especie del esoterismo; o, cuando menos, son “parientes”. Se trata de una tentación que está bien reflejada en el refrán que dice: “La información es poder”. Es indudable que existe en nosotros una atracción morbosa hacia las “informaciones privilegiadas” o las noticias “en exclusiva”. Los motivos pueden ser diversos: desde el deseo de protagonismo, hasta el ansia de curiosidad o el intento de superar las incertidumbres. Lo cierto es que ese afán desmedido de novedades, genera fácilmente una dinámica que nos aboca a multitud de “cotilleos”, “vaticinios”, “rumores”, “filtraciones”, “suposiciones”…

            Sin embargo, no es verdad que el acceso a determinados “secretos” nos preserve del riesgo de cometer errores. Muchas veces sucede lo contrario: cuanto más dispersos y ávidos de novedades estamos, más descentrados y alejados vivimos de nuestra propia realidad y del momento presente.

            La conclusión que extraemos es clara: La fidelidad a la verdad exige la renuncia a la pretensión de conocer y controlarlo todo. En esta cultura tan marcada por la ansiedad, me atrevería a destacar la importancia de los siguientes rasgos de madurez: Callar sobre lo que no se sabe; renunciar a curiosidades indiscretas que no son de nuestra competencia; no hablar de los ausentes, y si fuera necesario, hacerlo con discreción; renunciar a ejercer de profetas sin serlo; no preocuparse a destiempo; relativizar los problemas; practicar el “santo abandono”…

            He aquí una oración inspirada en los escritos de San Pío de Pietrelcina, muy adecuada para todos aquellos que, como Saúl, estamos tentados -de una u otra forma- a acudir a la pitonisa de Endor: “Señor, el pasado lo arrojo a tu misericordia. El futuro lo confío a tu providencia. Y sólo me reservo el momento presente para vivirlo y ofrecértelo en intensidad de amor”.

Mons. José Ignacio Munilla Aguirre  

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lunes, 30 de marzo de 2009

2 respuestas a 2 preguntas sobre Eutanasia

(Eutanasia solapada- Autor: Mons. José Ignacio Munilla Aguirre)

Con fecha del 14 de septiembre, la Congregación para la Doctrina de la Fe respondía a dos preguntas planteadas por la Conferencia Episcopal Estadounidense, acerca de un tema moral delicado que se nos podría plantear a cualquiera de nosotros. La cuestión se refiere a la alimentación e hidratación artificiales de los enfermos que están en estado vegetativo. Las respuestas dadas por la Congregación fueron aprobadas por el Papa Benedicto XVI, por lo que resultan vinculantes para todos los católicos; aunque hay que aclarar que no estamos ante una cuestión específica de moralidad religiosa católica, sino que se trata de unas orientaciones de ética natural. Transcribimos a continuación el texto que fue publicado en latín como lengua original, y traducido al inglés, francés, italiano, alemán, español, polaco y portugués:

Primera pregunta: ¿Es moramente obligatorio suministrar alimento y agua (por vías naturales o artificiales) al paciente en "estado vegetativo", a menos que estos alimentos no puedan ser asimilados por el cuerpo del paciente o no se le puedan suministrar sin causar una notable molestia física?

Respuesta: Sí. Suministrar alimento y agua, incluso por vía artificial, es, en principio, un medio ordinario y proporcionado para la conservación de la vida. Por lo tanto es obligatorio en la medida en que y mientras se demuestre que cumple su propia finalidad, que consiste en procurar la hidratación y la nutrición del paciente. De ese modo se evita el sufrimiento y la muerte derivados de la inanición y la deshidratación.

Segunda pregunta: Si la nutrición y la hidratación se suministran por vías artificiales a un paciente en "estado vegetativo permanente", ¿pueden ser interrumpidos cuando los médicos competentes juzgan con certeza moral que el paciente jamás recuperará la conciencia?

Respuesta: No. Un paciente en "estado vegetativo permanente" es una persona, con su dignidad humana fundamental, por lo cual se le deben los cuidados ordinarios y proporcionados que incluyen, en principio, la suministración de agua y alimentos, incluso por vías artificiales.

La doctrina moral sobre la eutanasia recogida en el Catecismo de la Iglesia Católica (cfr. nn. 2277-2279), recuerda que el juicio moral recto es totalmente contrario a la eutanasia, como una acción u omisión tendente a poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas. Ahora bien, la interrupción de tratamientos médicos onerosos, peligrosos, extraordinarios o desproporcionados a los resultados puede ser legítima. Interrumpir estos tratamientos es rechazar el "encarnizamiento terapéutico". Con esto no se pretende provocar la muerte; sino aceptar el no poder impedirla.

Está claro que la cuestión clave estriba en el juicio prudente sobre cuándo unas determinadas terapias -curativas o paliativas- son proporcionadas o son desmesuradas; pero, en el caso que nos ocupa, la aportación novedosa de este documento vaticano es que la hidratación y la alimentación, ni tan siquiera pueden ser consideradas como “terapias”.

He aquí la novedad que presenta la declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe que estamos comentando: la suministración de agua y alimentos, incluso cuando haya que hacerlo por vías artificiales, representa siempre un "medio natural" de conservación de la vida y no un "tratamiento terapéutico". Por lo tanto, hay que considerarlo siempre "ordinario y proporcionado", incluso cuando el "estado vegetativo" se prolongue. De lo contrario, estaríamos permitiendo que un ser humano falleciese por deshidratación. Sería tanto como negarle a un enfermo la higiene, provocando su muerte por las infecciones consecuentes.

Recientemente, el nuevo ministro de Sanidad, Bernat Soria, declaraba que "La eutanasia es una asignatura pendiente en la sociedad española". Sus afirmaciones no nos han sorprendido, ya que antes de su nombramiento como ministro, eran ya suficientemente conocidas sus posturas radicales en materia bioética (destrucción de embriones humanos, clonación, obtención de embriones híbridos humano-animal, etc.). Sin embargo, nos equivocaríamos si considerásemos la eutanasia como una amenaza futura, anunciada por el ministro de Sanidad para la próxima legislatura. Por desgracia, la eutanasia hoy es una realidad que se ha introducido por la “puerta trasera” en no pocos hospitales españoles.

Todos recordaremos el caso de Terri Schindler Schiavo: una mujer estadounidense en estado vegetativo, que falleció por inanición el 31 de marzo de 2005, a las dos semanas de que su marido hubiese obtenido de las autoridades el permiso para retirar la hidratación y alimentación asistidas. Pues bien, sus padres han agradecido públicamente a la Santa Sede este documento, en el que se reafirma el deber moral de proporcionar agua y comida a estos pacientes.

Mons. José Ignacio Munilla Aguirre

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domingo, 29 de marzo de 2009

29 Marzo, manifestación en Madrid

Francisco, ¡buenos días!

Tal y como prometimos, desde Derecho a Vivir no vamos a dar ni un paso atrás en la defensa de la vida humana.

Desde que nació nuestra plataforma tenía muy claro que nos encontraríamos dificultades... pero también sabía que tendríamos a nuestro lado a toda la sociedad española, una sociedad que quiere defender la vida humana, que quiere ayudar a las mujeres a ejercer con libertad aquello que las hace únicas, la maternidad.

El último vídeo DAV transmite la fuerza, la vitalidad y la alegría de todas las personas que, como tú, están dispuestas a luchar por la defensa del que va a nacer. Este vídeo me hizo llorar la primera vez que lo vi y aún me sigo emocionando cada vez que lo veo.

Pincha en la imagen para abrir el vídeo:







Cada día que pasa estoy más convencida de que aquel 29 de marzo fue el principio del fin del aborto. Y tú, de una manera u otra, estabas entre aquella multitud, tú también has hecho historia.

Espero que, como a mí, este vídeo te inyecte una sobredosis de energía para seguir adelante en esta batalla por la vida y conseguir darle la vuelta al aborto:

http://www.youtube.com/watch?v=jKtObgnACtg

Si te gusta tanto como a mí... ¡pásalo!

Y si en la batalla por la vida dudas sobre nuestras posibilidades de ganar, vuelve a ver este vídeo para recuperar la esperanza.

Muchas gracias por todo lo que haces.

Un afectuosos saludo,

Gádor Joya y todo el equipo de Derecho a Vivir

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miércoles, 25 de marzo de 2009

1687: El fabuloso legado de Isaac Newton


Isaac Newton, por Godfrey Kneller (1689).

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Isaac Newton, por Godfrey Kneller (1689).

  • Con motivo del Año Internacional de la Astronomía, Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional, nos invita a un recorrido por los hitos cruciales de estos cuatro siglos de historia del telescopio.
Isaac Newton es uno de los mayores científicos de toda la Historia, posiblemente el físico-matemático que dejó el legado más valioso e influyente. Newton extendió las leyes terrestres de la mecánica a todo el cosmos, lo que implicaba que la naturaleza está regida por unas leyes universales. En sus Principia (1687) enunció la Ley de la Gravitación Universal y las leyes del movimiento. En su obra Opticks (1704) estudió la naturaleza de la luz, formuló los principios de la óptica y la teoría del color. También desarrolló el cálculo matemático integral y diferencial. En 1672 presentó a la Royal Society el primer telescopio reflector de utilidad práctica que tendría una trascendencia enorme en el desarrollo ulterior de la Astronomía.

De granjero a presidente de la Royal Society

Isaac Newton nació, póstumo y prematuro, en Woolsthorpe (Reino Unido) el 25 de diciembre de 1642 (en el calendario Juliano). Al ser un estudiante mediocre, su madre viuda previó para él un futuro de granjero, pero pronto se dio cuenta de que el joven Newton desatendía las pequeñas responsabilidades que se le asignaban en la granja para estudiar o sumirse en profundas meditaciones. Cuando cumplió 18 años, su madre accedió a enviarle al Trinity College (Cambridge), donde se orientó hacia las matemáticas. A partir de su graduación en 1665 obtuvo diversos grados académicos hasta que fue nombrado profesor de matemáticas en 1669.

Es en esta época cuando se inician sus descubrimientos. Ejerció en ese puesto durante 26 años. En 1671 fue designado miembro de la Royal Society. Fue parlamentario, representante del profesorado de Cambridge ante la Cámara de los Comunes, entre 1688 y 1689. En 1696 obtuvo el cargo de Guardián de la Moneda (Warden of the Mint) para pasar a ser Director de la Moneda (Master of the Mint) en 1699, puesto en el que permaneció hasta el final de sus días. En 1703 fue nombrado presidente de la Royal Society, y en 1705 fue nombrado caballero por la reina Ana. Newton fue reelegido presidente de la Royal Society de manera sucesiva hasta su muerte en 1727.

Réplica del reflector de Newton. | Wikimedia Commons

Réplica del reflector de Newton. | Wikimedia Commons

El reflector

Los telescopios refractores, como los utilizados por Galileo y Huygens, adolecían de un severo problema técnico: la aberración cromática. En efecto, dependiendo del vidrio, las lentes enfocan las diferentes longitudes de onda a diferentes distancias, de forma que la imagen de una estrella puntual aparece distorsionada en una serie de anillos concéntricos multicolores. Para aminorar la aberración cromática se construían telescopios muy largos que conllevaban muchos problemas técnicos. Por ejemplo, el telescopio de Johannes Hevelius (1611-87) medía 47 metros y tenía que ser utilizado con la ayuda de una grúa.

Newton dio un revolucionario impulso al desarrollo técnico del telescopio cuando en 1672 presentó ante la Royal Society de Londres el primer telescopio reflector de utilidad práctica que estaba constituido por un espejo de tan sólo unos 3 centímetros de diámetro ubicado en el interior de un tubo de 15 centímetros de longitud. Al no contener lentes, tal telescopio no sufría de aberración cromática y podía ser tan potente como un refractor 10 veces más largo. Este diseño podía, por tanto, resolver los problemas técnicos inherentes a los refractores.

La tecnología no estuvo lista para construir grandes telescopios reflectores hasta los tiempos de William Herschel (1738-1822), astrónomo que construyó los primeros telescopios realmente grandes: el mayor de los construidos por él tuvo un espejo de 1,40 metros y una focal de unos 12 metros.

Los 'Principia' (1687)

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Los 'Principia' (1687)

Gravitación, óptica y cálculo infinitesimal

En su obra más importante, losPrincipia (1687), Newton estableció las tres leyes que rigen el movimiento de los cuerpos. También estudió la fuerza existente entre la Tierra y la Luna, una fuerza que resulta ser proporcional a cada una de las masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia entre ambos cuerpos. Newton tuvo la genialidad de generalizar esta ley para todos los cuerpos del universo estableciendo así la Ley de la Gravitación Universal. Las leyes de Kepler, cuyo significado no se había comprendido hasta entonces, aparecen entonces como deducciones inmediatas de la Ley de la Gravitación.

'Opticks' (1704).

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'Opticks' (1704).

En su obra Opticks (1704) formuló la teoría corpuscular de la luz y la teoría del color. Un libro escrito de manera similar a los tratados de geometría (con definiciones, axiomas, proposiciones, etc.) y que estudia, por tanto, la naturaleza de la luz de una manera muy racional. También utiliza numerosas comparaciones con resultados de experimentos.

Una de las grandes contribuciones de Newton fue la introducción del cálculo diferencial e integral. El filósofo y matemático alemán Gottfried Leibniz (1646-1716) también descubrió el cálculo infinitesimal de manera completamente independiente de Newton y ambos grandes hombres se embarcaron en una desgraciada controversia sobre la prioridad de la invención, una controversia que se prolongó hasta la muerte de Leibniz en 1716.

Curiosidades...

* El Newton (unidad de fuerza), las leyes de Newton, el disco de Newton, el binomio de Newton, el polígono de Newton, la serie de Newton, la notación de Newton,... son algunos ejemplos de la vigencia de su legado en la ciencia contemporánea.

* En la cumbre de la gloria, Newton solía contar que de niño había sido muy desatento en clase lo que le hacía ocupar el último puesto. Se aplicó en los estudios para vengarse de un puñetazo que un compañero más adelantado le dio en el estómago. El joven Isaac no sólo aventajó a su compañero rápidamente sino que se convirtió en el primero de su escuela.

* El reflector de Newton fue mejorado después por un misterioso personaje del que apenas se sabe nada (ni siquiera su nombre completo): Cassegrain. Sin embargo el telescopio denominado 'Cassegrain', constituido por dos espejos que enfocan la luz tras el primero de ellos, ha sido el telescopio más ampliamente utilizado hasta la actualidad.

* Fue el propio Newton quien relató que la inspiración para la teoría de la gravedad le vino, en 1665, al ver caer una manzana en su jardín de Woolsthorpe, el sitio donde nació. Hay indicios de que tal manzano existió realmente al menos hasta 1777. Las manzanas eran de la variedad 'flor de Kent' que, por su calidad mediocre, no se cultiva hoy en día. Se conservan, no obstante, unos cuantos manzanos de esta variedad y de casi todos ellos se dice que son descendientes del de Newton. Entre ellos hay uno en el Trinity College en Cambridge, cerca de la habitación en que vivió Newton, y otro en la colección nacional de árboles frutales de Brogdale (Kent).

* "Si he visto más lejos, es porque estoy aupado sobre los hombros de gigantes". Esta frase utilizada en una carta al científico Robert Hooke, suele atribuírsele a Newton como si fuese su autor original. Sin embargo la cita original se debe probablemente al filósofo del siglo XII Bernard de Chartres y fue muy utilizada por diferentes pensadores a lo largo de los siglos siguientes.

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