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viernes, 7 de noviembre de 2008

Benedicto XVI ve en la soledad la paradoja de la globalización


El peligro: la fragmentación y la confusión moral

CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 7 noviembre 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI considera que la gran paradoja y el drama de la globalización, hecha posible gracias a las nuevas posibilidades de la comunicación, está en la soledad que sienten y viven cada vez más las personas.

Este nuevo contexto social, reconoció al recibir este viernes las cartas credenciales del nuevo embajador de Lituania ante la Santa Sede, Vytautas Alisauskas, presenta dos "peligros": la "fragmentación y la confusión moral".

"Es paradójico y trágico que en la era de la globalización, cuando las posibilidades de comunicación e interacción con los demás han alcanzado una dimensión que las generaciones precedentes apenas podían concebir, tantas personas se sientan aisladas unas de otras", constató el Santo Padre en el discurso que le entregó en inglés.

"Este hecho plantea numerosos problemas sociales que no se pueden resolver sólo en el ámbito político, pues incluso las mejores estructuras funcionan únicamente cuando en una comunidad existen unas convicciones vivas capaces de motivar a los hombres para una adhesión libre al ordenamiento comunitario", añadió citando su encíclica Spe Salvi (n. 24).

En este sentido, aclaró el obispo de Roma, "la Iglesia tiene un papel vital que desempeñar a través del mensaje de esperanza que proclama".

"Trata de edificar una edificar una civilización del amor enseñando que 'Dios es amor' y exhortando a las personas de buena voluntad a entrar en una relación de amor con él", subrayó.

Y, "dado que el amor de Dios lleva a la participación en la justicia y en la generosidad de Dios con los demás", reconoció, "la vida cristiana lleva naturalmente a la solidaridad con los conciudadanos y, en realidad, con toda la familia humana".

"Lleva a la decisión de servir al bien común y de responsabilizarse de los miembros más débiles de la sociedad, contrarresta el deseo de acumular riqueza sólo para uno mismo. Nuestra sociedad necesita escapar del hechizo de los bienes materiales y centrarse, en cambio, en los valores que promueven realmente el bien de la persona", concluyó.

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lunes, 25 de agosto de 2008

Benedicto XVI: “La misión del Papa, servir a la unidad de la única Iglesia”


La profesión de fe de Pedro, fuente del ministerio petrino

CASTEL GANDOLFO, domingo 24 de agosto de 2008 (ZENIT.org) “ La misión de Pedro, y de sus sucesores, es precisamente la de servir a esta unidad de la única Iglesia de Dios”, explicó hoy el Papa a los peregrinos congregados en el patio del palacio apostólico de Castel Gandolfo para el rezo del Ángelus.

 

Benedicto XVI dedicó su reflexión al evangelio de hoy, que relata la profesión de fe del apóstol Pedro, a profundizar en el “ministerio petrino” y a su “particular misión” en relación con la unidad de la Iglesia.

 

El Papa citó el diálogo entre Jesús y Pedro: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo. A esta inspirada profesión de fe por parte de Pedro, Jesús replica: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del reino de los cielos”.

 

“Fue la primera vez que Jesús habla de la Iglesia, cuya misión es la actualización del diseño grandioso de Dios de reunir en Cristo a la humanidad entera en una única familia”, explicó.

 

En este sentido, añadió, “la misión de Pedro, y de sus sucesores, es precisamente la de servir a esta unidad de la única Iglesia de Dios formada por judíos y paganos”.

 

“El ministerio indispensable de Pedro es el de hacer que la Iglesia no se identifique nunca con una sola nación, con una sola cultura, sino que sea la Iglesia de todos los pueblos, para hacer presente entre los hombres , marcados por numerosas divisiones y contrastes, la paz de Dios y la fuerza renovadora de su amor”.

 

“Servir por tanto a la unidad interior que proviene de la paz de Dios, la unidad de cuantos en Jesucristo se han convertido en hermanos y hermanas: ésta es la misión peculiar del Papa, Obispo de Roma y sucesor de Pedro”, explicó el Papa.

 

Benedicto XVI confió a los presentes que esta tarea comporta una “enorme responsabilidad”, frente a la cual él mismo necesita ser sostenido por la oración de los fieles.

 

“Advierto cada vez más el compromiso y la importancia del servicio a la Iglesia y al mundo que el Señor me ha confiado. Por esto os pido, queridos hermanos y hermanas que me sostengáis con vuestra oración, para que, fieles a Cristo, podamos juntos anunciar y testimoniar su presencia en este nuestro tiempo”, dijo el Papa a los presentes.

 

Por otro lado, el Papa se refirió a la pregunta que Jesús dirige a sus discípulos, “¿Y vosotros quién decís que soy yo?”, afirmando que esta pregunta “se dirige a nosotros los cristianos, pero al mismo tiempo a todo hombre y mujer”.

 

La Iglesia continúa hoy repitiendo la solemne profesión de Pedro, añade el Papa. “¡Sí, Jesús, tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo! Lo hacemos con la conciencia de que Cristo es el verdadero “tesoro” por el que vale la pena sacrificarlo todo”.

 

“Él es el amigo que nunca nos abandona, porque conoce las esperanzas más íntimas de nuestro corazón. Jesús es el “Hijo del Dios vivo”, el Mesías prometido, venido a la tierra para ofrecer a la Humanidad la salvación y para satisfacer la sed de vida y amor que habita en todo ser humano”.

 

“¡Qué beneficio tendría la humanidad si acogiera este anuncio que trae consigo la alegría y la paz!”, añadió el Papa.

 

Por Inmaculada Álvarez

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lunes, 4 de agosto de 2008

La Santa Sede estudia la petición de "unidad corporativa" de un grupo anglicano

Confirma el cardenal Levada en una carta a la Comunión Anglicana Tradicional

CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 28 julio 2008 (ZENIT.org).- La Santa Sede sigue con "seria atención" la petición de "unidad corporativa" con la Iglesia católica presentada por la Comunión Anglicana Tradicional, rama a la que pertenecen unos 400 mil anglicanos.

Así se puede leer en una carta que ha enviado el cardenal William Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, al primado de esta Comunión, el arzobispo John Hepworth.

La carta, que tiene por fecha el 5 de julio, fue escrita antes de que comenzara la Conferencia de Lambeth, que reúne a los representantes de la Comunión Anglicana cada 10 años, y que ha recibido amenazas de cisma en particular por dos puntos candentes.

En primer lugar, la intención de los episcopalianos (rama estadounidense de la Comunión Anglicana) de ordenar obispos homosexuales; en segundo lugar, la posibilidad de reconocer la ordenación de mujeres obispos, algo que ya fue aprobado a inicios de julio por el sínodo general de la Iglesia de Inglaterra.

 


Según explica la carta del purpurado, en el último año, la Congregación para la Doctrina de la Fe ha estudiado las propuestas que usted presentó en nombre de la Cámara de los Obispos de la Comunión Anglicana Tradicional durante su visita a las oficinas de este dicasterio el 9 de octubre de 2007".

"Dado que se acercan los meses de verano, deseo asegurarle la seria atención que la Congregación dispensa a la perspectiva de unidad corporativa en esa carta", añade la misiva.

El cardenal Levada reconoce que "la situación en la Comunión Anglicana en general se ha hecho todavía más compleja en este mismo período de tiempo".

Por este motivo, concluye, "en cuanto la Congregación pueda responder de manera más definitiva a las propuestas que ustedes han envidado, le informaremos".

El primado de Comunión Anglicana Tradicional recibió la carta del representante vaticano, a través del nuncio apostólico en Australia, el 25 de julio e inmediatamente después publicó una nota de agradecimiento.

"Es una carta de aliento cálido. He respondido expresando mi gratitud en nombre de 'mis hermanos obispos', reafirmando nuestra determinación a alcanzar la unidad por la que Jesús rezó tan intensamente en la Última Cena, sin importar los costes personales que esto implique entre nuestros seguidores", explica el arzobispo Hepworth .

"Esta carta debería alentar a toda la Comunión, y a aquellos amigos que nos han ayudado. Debería estimularnos también a renovar nuestra oración por el Santo Padre, por el cardenal Levada y por el equipo de la Congregación para la Doctrina de la Fe, así como por todos los sacerdotes y laicos, mientas avanzamos hacia una comunión más cercana en Cristo con la Santa Sede", afirma.

El arzobispo agradece en particular el que el cardenal haya mencionado la "unidad corporativa", "una senda rara vez recorrida en el pasado, pero esencial para cumplir con la plegaria de nuestro Maestro a su Padre: 'que sean uno'".

Los fieles de la Comunión Anglicana Tradicional, algo menos de medio millón, están presentes en África, Australia, en el Estrecho de Torres, Canadá, América Latina,Inglaterra, Irlanda, la India, Pakistán, Japón y los Estados Unidos. 

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lunes, 14 de julio de 2008

Chiara a los gen - abril 1976

Queridos gen, quisiera comunicarles esta pasión que siento, esta obsesión que me dejaron como herencia los nuestros, los que partieron a la Mariápolis Celestial. Entonces quisiera decirles: arriba, todos juntos. Mientras tanto, declarémonos Jesús en medio de nosotros a distancia, porque esto es importantísimo; declarémonos que estamos dispuestos a morir el uno por el otro y a vivir así en pie, con la ayuda de Jesús Abandonado y de María Desolada; porque el dolor no faltará jamás, será el pan nuestro de cada día, y el perder será la ley de nuestra vida hasta el último instante, cuando debamos perder esta vida, para adquirir la otra.

Yo estoy con vosotros, gen, siempre cerca de vosotros, pero más lo están Jesús y María. No siento decirles hasta pronto, ya nos vemos con los ojos del alma, estamos muy cerca, somos uno porque Jesús está en medio de nosotros. Y en su nombre, con el propósito de vivir la vida de esta manera, como nos indican nuestros hermanos que ya pasaron al más allá, os dejo y os abrazo a todos.

Chiara

Revista “GEN” de abril de 1976 – Coloquios con los gen pp 319-321  

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domingo, 6 de julio de 2008

primera misa solemne Alfonso


El sacerdote Alfonso Alcañiz Perales

celebra su primera misa solemne

con el recuerdo de su padre

12-7-2008 02:55:16

ABC

TOLEDO. El templo parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción fue el escenario de la primera misa solemne del jóven sacerdote, Alfonso Alcañiz Perales, que recibió el sacramento de la Orden Sacerdotal el pasado a manos del Cardenal, Antonio Cañizares.

Al acto, celerado el pasado día 6 de julio, asistió el párroco de Villacañas,José Mª Anaya y el que fuera su antecesor en la parroquia, Gerardo Ortega, en una homilía centrada en su gratitud a Ntra. Sra. de la Asunción, titular de la parroquia, y en recuerdo de afectuoso a su padre, fallecido el mes de abril del año pasado.

El jóven sacerdote no pudo contener las lágrimas, que brotaron también en los centenares de personas, familiares, amigos y conocidos, que abarrotaron el espacio del templo parroquial.

En las ofrendas de la misa, recibió numerosos obsequios, y el acto finalizó con el tradicional besamanos del nuevo sacerdote. Los invitados al acto participaron de un ágape celebrado en el Salón Parroquial «Cecilia Triguero».

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martes, 1 de julio de 2008

El Patriarca Bartolomé I espera que se complete pronto el camino de la unidad


Durante la Misa celebrada ayer en la Basílica de San Pedro

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 30 de junio de 2008 (ZENIT.org) El Patriarca Ecuménico de Costantinopla Bartolomé I, expresó su “verdadero deseo” de se superen cuanto antes los obstáculos para alcanzar la unidad de la Iglesia, durante la homilía pronunciada en la Misa presidida por el Papa en la Basílica de San Pedro, ayer por la mañana, con ocasión de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo.

“El Diálogo teológico entre nuestras Iglesias, 'en fe, verdad y amor', gracias a la ayuda divina, sigue adelante, más allá de las notables dificultades que subsisten y a las importantes problemáticas”, afirmó el Patriarca.

“Deseamos verdaderamente y rezamos mucho por esto; que estas dificultades sean superadas y que los problemas se desvanezcan, lo más rápidamente posible, para alcanzar el objeto de deseo final, para gloria de Dios”.

El Patriarca, que pronunció la homilía junto con el Papa Benedicto XVI, puso de manifiesto la importancia que la Solemnidad de San Pedro y San Pablo tiene también para la Iglesia de Oriente, que la celebra con un ayuno los días precedentes.

A ambos santos, “el Oriente los honra habitualmente también a través de un icono común, en la que o tienen en sus santas manos un pequeño velero , que simboliza la Iglesia, o se abrazan el uno al otro y se intercambian el beso en Cristo”.

Este gesto de comunión, el beso santo de la paz, es el que “precisamente hemos venido a intercambiar con Vos, Santidad, subrayando el ardiente deseo en Cristo y el amor, cosas estas que nos tocan vivir de cerca unos de otros”, añadió.

Como gesto de comunión, aludió también al Año Paulino convocado por la Iglesia Ortodoxa, la cual ha organizado una peregrinación por los lugares de Oriente vinculados al ministerio de san Pablo.

“Estad seguro, Santidad, de que en este sagrado trayecto estáis presente también Vos, caminando con nosotros en espíritu, y que en cada lugar elevaremos una ardiente oración por Vos y por nuestros hermanos de la venerable Iglesia Romano-Católica, dirigiendo una fuerte súplica e intercesión del divino Pablo al Señor por Vos”.

El Patriarca concluyó con una oración para que, por intercesión de los Apóstoles Pedro y Pablo, Dios “nos conceda a nosotros y a todos los hijos de todas partes del mundo de la Iglesia Ortodoxa y Romano-Católica, aquí abajo la 'unión de la fe y la comunión del Espíritu Santo' en el 'vínculo de la paz' y allá arriba, en cambio, la vida eterna y la gran misericordia". 

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lunes, 23 de junio de 2008

La Santa Sede aprueba los estatutos definitivos del Camino Neocatecumenal


La Iglesia confirma la "genuinidad del carisma", dice el cardenal Rylko

CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 13 junio 2008 (ZENIT.org).- En una celebración de carácter familiar, la Santa Sede entregó este viernes los estatutos definitivos del Camino Neocatecumenal, una de las realidades eclesiales de mayor crecimiento, surgida tras el Concilio Vaticano II.

Presidió el encuentro el cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, e intervinieron los iniciadores del Camino, Kiko Argüello y Carmen Hernández, así como el sacerdote Mario Pezzi.

Al final de la ceremonia, que tuvo lugar en la sede de ese organismo vaticano, en la que participaron unas cien personas, el cardenal Rylko explicó a Zenit el significado de este gesto.

"Significa la confirmación por parte de la Iglesia de la autenticidad, del carácter genuinio del carisma que se encuentra en su origen, en la vida y en la misión de la Iglesia", dijo el purpurado polaco.

"El Camino ya tiene una larga historia en la Iglesia, más de 40 años, y trae a la vida de la Iglesia muchos frutos, muchas vidas cambiadas profundamente, muchas familias reconstruidad, muchas vocaciones religiosas, sacerdotales, y mucho compromiso a favor de la nueva evangelización".

"Por tanto --añadió--, es un momento de gran alegría para la Iglesia, es un momento de gran alegría para la realidad eclesial que recibe este reconocimiento".

Durante la ceremonia el cardenal dejó tres orientaciones particulares a los miembros de las comunidades neocatecumenales: obediencia a los obispos, reconocimiento del papel del presbítero, y fidelidad a los textos litúgicos de la Iglesia.

En su respuesta, Kiko Argüello dio gracias a Benedicto XVI, a Juan Pablo II, y a Pablo VI. Este último, le dijo en una ocasión, según recordó: "Sé humilde y fiel con la Iglesia y la Iglesia te será fiel".

Por su parte Carmen Hernández subrayó que lo importante no es el Camino Neocatecumenal, sino la Iglesia, e invitó a quienes siguen este itinerario de iniciación cristiana a la humildad.

Después, en la tarde de este viernes, los inicadores del Camino ofrecieron su primera rueda de prensa de la historia para manifestar este agradecimiento a la Santa Sede, en el centro diocesano del Camino Neocatecumenal que se encuentra junto al Vaticano.

Kiko Argüello reveló que en estos momentos la Santa Sede está estudiando los textos de las catequesis del Camino para que se puedan hacer públicos y distribuidos entre las diócesis del mundo.

Según Argüello el único cambio significativo que introducen los estatutos definitivos respecto de la liturgia afecta a la manera de recibir la Comunión durante la Eucaristía, que implicará un ligero cambio con respecto a la costumbre que venían siguiendo.

La comunión, conforme a la práctica habitual de las comunidades, seguirá recibiéndose bajo las dos especies, y es distribuida por los ministros en la asamblea, en lugar de la procesión de los fieles que se realiza normalmente en el rito romano. Esta forma se mantiene en los estatutos definitivos, pero para la recepción del Pan, el fiel deberá ponerse en pie ante el ministro. No así en el caso de la comunión con el Cáliz, que seguirá recibiéndose sentado, para evitar que el vino consagrado pueda desbodarse.

Respecto al saludo de la paz, se mantiene tras la oración de los fieles y antes de comenzar la liturgia eucarística, si bien procurando que este momento no rompa el orden y el recogimiento de la asamblea.

El Camino Neocatecumenal, nacido en 1964 en Palomeras Altas, uno de los barrios más miserables de Madrid, se encuentra difundido en 107 países, cuenta con 20 mil comunidades, 70 seminarios diocesanos misioneros Redemptoris Mater, que han dado a la Iglesia 1260 presbíteros.

El Camino está presente en 5.700 parroquias de 1.200 diócesis. Más de 600 familias han dejado su tierra para ir a evangelizar las zonas más descristianizadas del planeta, viviendo entre los pobres.

La aprobación de los estatutos tiene lugar tras cinco años de la aprobación de la primera versión de los estatutos "ad experimentum".

Por Jesús Colina



El iniciador del Camino Neocatecumenal cree que «la Iglesia necesita los carismas para su misión»

«La Iglesia os da las gracias»: son las palabras del cardenal Rylko a los iniciadores del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello y Carmen Hernández, tras la aprobación definitiva de su Estatuto, por parte de la Santa Sede. En una entrevista para Alfa y Omega, Kiko analiza el recorrido de estos años y el papel del Camino en la Iglesia. Respecto a Europa, Kiko asegura que el continente va andando hacia la apostasía, pues cada vez hay más personas no bautizadas, hay una enorme secularización, crece la destrucción de la familia, no nacen niños, avanza el Islam, etc.


(Juan L. Vázquez/Alfa y Omega) «La Iglesia os da las gracias»: son las palabras del cardenal Rylko a los iniciadores del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello y Carmen Hernández, tras la aprobación definitiva de su Estatuto, por parte de la Santa Sede. En esta entrevista para Alfa y Omega, Kiko analiza el recorrido de estos años y el papel del Camino en la Iglesia

¿Qué supone para los iniciadores del Camino este reconocimiento por parte de la Iglesia?

Es una gracia grandísima que el Santo Padre confirme cuarenta años de trabajo en la Iglesia, en las parroquias de todo el mundo, en favor de la nueva evangelización. Estamos muy contentos. El cardenal Rylko, Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, nos ha dicho: «La Iglesia os da las gracias, por todo lo que habéis hecho por ella y por Jesucristo durante todos estos años».

¿La aprobación del Estatuto ha sido también un asunto difícil?

Nosotros tocamos muchos puntos: la nueva evangelización, las familias, los Seminarios... Nosotros siempre hemos encontrado en la Iglesia una madre. Lo más difícil ha sido la liturgia, pero al final el Papa ha estado con nosotros, porque sabe de su importancia, y es que no se puede separar la liturgia de la vida, los sacramentos predican la fe.

El Camino tiene éxito en el principal frente de batalla al que se enfrentan hoy las familias: la transmisión de la fe a los hijos. ¿Cómo la llevan a cabo?

Es muy importante pasar la fe a la siguiente generación. El Camino Neocatecumenal es muy celebrativo, porque es el Espíritu Santo el que nos lleva a la fe adulta, y eso se consigue a través de celebraciones, en la comunidad y en la familia. Lo más importante del Camino es que vivimos la fe en comunidad; esto supone una fuerza sociológica inmensa. Los cristianos nunca han vivido solos. Cristo ha dicho: Amaos, y esto se da en la comunidad cristiana. Hay que volver a esto, porque la comunidad es una gran ayuda, nos protege. Y en la familia se trata de lo mismo, se pasa la fe a los hijos en el contexto de una celebración doméstica, los domingos por la mañana, con el rezo de Laudes en familia. Es muy importante esto. El padre introduce a los hijos en la Biblia, se cantan los salmos, la madre habla y da su experiencia de vida... Es algo impresionante; por eso tenemos miles y miles de jóvenes en las comunidades.

También tienen muchas vocaciones, las chicas a la vida consagrada y los hombres a la vida sacerdotal. ¿Cómo son los curas que salen de los seminarios Redemptoris Mater?

Son sacerdotes diocesanos, y el Camino les da un celo misionero. Estos Seminarios ofrecen a la Iglesia un clero nuevo, humilde y misionero. Es algo que introdujimos para ayudar a la Iglesia, para la nueva evangelización. Sin los carismas, la Iglesia se para. La Congregación para el Culto Divino dijo que los carismas han surgido para llevar el Concilio a toda la Iglesia. No bastan las misas del domingo.

Por la especial naturaleza de su misión, ustedes están en contacto con la vida de la Iglesia en todo el mundo. ¿Qué pasa con la fe en Europa?

Europa está andando hacia la apostasía. Cada vez hay más personas no bautizadas, hay una enorme secularización, crece la destrucción de la familia, no nacen niños, avanza el Islam, mucha gente vive sola, con índices altísimos de alcoholismo y suicidios, muchos niños son hijos ya de padres separados... Juan Pablo II dijo que hay que prepararse para una nueva evangelización. No hay que asustarse, porque el Espíritu Santo ya está respondiendo, ya está ayudando a la Iglesia, ya está dando dones a los hombres.

¿Y en otras partes del mundo qué destacaría: América, China, Rusia...?

Ya te puedes imaginar cómo está la situación después del comunismo, con la muerte del alma. Hay que llevarles a Jesucristo, porque quien conoce a Jesucristo encuentra la vida, no muere nunca. Esto la gente no lo sabe; hay que decírselo. Por eso, ay de mí, si no anuncio el Evangelio.

El Camino nació en las barracas del barrio de Vallecas. ¿Qué supone el reconocimiento del Camino para la archidiócesis de Madrid?

Estoy contento, porque la diócesis de Madrid se ha dado cuenta de la importancia del Camino en las parroquias, del bien que estamos haciendo, del Encuentro Por la familia cristiana, del 30 de diciembre pasado. Nosotros estamos al servicio del cardenal. En la Misión Joven hemos ido a los colegios y a todas partes. Ha sido maravilloso. Hemos encontrado que los jóvenes necesitan una ayuda. Si una diócesis acoge un carisma, se levanta la diócesis rápidamente. Nosotros estamos unidos a todas las realidades eclesiales, con la Comunidad de San Egidio, con Comunión y Liberación, con todos... Nos ayudamos mutuamente. La Iglesia necesita los carismas para su misión..

Publicado el 23 Junio 2008 - 1:04am

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