“¡conócete a ti mismo, oh estirpe divina vestida de humano!”.
Ficino
”Lo más difícil pero esencial es amar la vida, amarla aún cuando uno sufre, porque la vida lo es todo. La vida es Dios y amar la vida significa amar a Dios”.
Guerra y paz (1956)
“Vivir no es ver, sino contemplar. Vivir no es tocar, sino acariciar. Vivir no es oir, sino escuchar. Vivir no es esperar, sino buscar. Porque una vez que comienza la música, no se detiene hasta alcanzar la nota que lleva al silencio final. De uno depende que, después, suenen los aplausos.”
Esencia de mujer - Martin Brest (1992)
“algunos pájaros no pueden ser enjaulados, sus plumas son demasiado hermosas. Y cuando se van volando se alegra esa parte de ti que siempre supo que era un pecado enjaularlos.
Aún así, el lugar donde tú sigues viviendo, resulta más gris y vacío cuando ya no están.”
Cadena Perpetua-The Shawshank Redemption-Frank Darabont (1994)
“no es donde murieron, ni siquiera donde vivieron, es mucho más sencillo, simplemente se quedan junto aquello que amaron.”
“- En esta sala solamente hay asesinos. ¡Michael, abre los ojos!, esta es la vida que llevamos, la que elegimos y solo hay una cosa segura, ninguno veremos el cielo.
- Michael podría…
- Entonces, haz cuanto puedas para procurar que eso sea posible.”
“Entonces comprendí que el único temor de mi padre, era que su hijo siguiera su mismo camino.”
Camino a la Perdición-Road to Perdition-Sam Mendes (2002)
“- Quería que viviera…
- y vive aunque no como tú quieres.
-…no creo en eso.
- hay cosas que son ciertas, no importa si las crees o no.”
“- soy yo, todas esas células.
- ¿es todo lo que eres?
- eso y los espacios intermedios.
- … - antes creía que lo entendía.
- ¿no era así?
– no, no, porque paso algo, algo pasó en el quirófano y sentí una sacudida, una sensación de que hay algo, algo más grande, algo más grande que yo y más grande que tú y…”
City of Angels – Brad Silberling(1998)
“¡conócete a ti mismo, oh estirpe divina vestida de humano!”.
Ficino
“Como el roble está latente en el fondo de la bellota, la plenitud de la personalidad humana, la totalidad de sus posibilidades creadoras y espirituales está latente en el fondo del ser humano incompleto que espera en silencio la oportunidad de aflorar”.
Ira Progoff
Ingredientes:
Alitas de pollo
naranjas
ajos
tomillo
aceite de oliva
sal
Preparación:
1. Exprimimos las naranjas.
2. En un mortero, machacamos 2 ajos con el tomillo, lo mezclamos con el aceite y añadimos un poco de sal, hasta que quede todo hecho una masa consistente.
3. Lo mezclamos con el zumo de naranja.
4. Pinchamos las alitas de pollo y las echamos sal y tomillo.
5. Dejamos las alitas por lo menos 1hora en un bol, con la salsa de naranja.
6. Metemos 12minutos las alitas con la mezcla, a potencia máxima.
… Así nos pareció comprender que se podía realizar para nosotros lo que Pablo VI diría más tarde en una oración dirigida a María: “… enséñanos… a ser inmaculados como lo eres tú”.
Nos atrevíamos a pensar que se realizaría en nosotros como grupo lo que luego leímos en Montfort de ciertas personas que se entregan a María: “… el principal [efecto] es hacer que de tal modo viva María en un alma de la tierra, que no sea ya más el alma la que vive, sino María en ella; porque, por decirlo así, el alma de María viene a ser su alma”.
Y comprendimos que el designio de Dios sobre nuestro grupo y, por consiguiente, sobre el Movimiento naciente, era revivir en cierto modo a María.
Y también cada uno de nosotros se veía como una pequeña María, semejante a ella, como una hija que tiene únicamente los rasgos de su madre. Recuerdo que entonces yo misma había mirado por primera vez a la Madre, María, con mirada de hija, pero de una hija que ve en su Madre el molde de sí misma. Y me pareció haber intuido lo que podía sentir el corazón de la Madre viéndose en cierto modo a sí misma en nosotros.
Esta impresión me conmovió durante mucho tiempo.
Y sentimos por primera vez, y de una manera que no podremos olvidar, que María era nuestra madre. Nos sucedió lo que había dicho santa Teresa de Lisieux siendo aún niña: “comprendí […] que yo era su hija; y que, entonces, yo no podía darle ya otro nombre que el de “mamá””.
Es más, esta convicción que floreció allí fue tan fuerte para nosotros que sentíamos lejana a nuestra madre terrena, como cualquier otra mujer del mundo. María había ocupado su puesto. María era, como dice Juan el Geómetra, “madre de todos y de cada uno, más madre que nuestras madres”.
Chiara Lubich
(María, transparencia de Dios)
desde marzo 2009 las cosas de Alca